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Si estás preparando Matemáticas y su Didáctica I del Grado en Maestro en Educación Primaria de la Universidad de Oviedo, es muy probable que los niveles de conteo sean uno de los contenidos fundamentales de la asignatura. Además de aparecer con frecuencia en clases, prácticas y exámenes, constituyen una de las bases para comprender cómo los niños construyen el concepto de número y desarrollan el sentido numérico.
Sin embargo, es habitual encontrar cierta confusión entre los dos modelos que se estudian sobre este tema. Por un lado, Gelman y Gallistel describen los principios que permiten realizar un conteo correcto. Por otro, Karen Fuson explica cómo evoluciona la organización de la cadena numérica a medida que el niño adquiere una comprensión cada vez más profunda del número.
En esta guía analizaremos ambos enfoques de forma conjunta, explicando sus principales características, las diferencias entre ellos y su importancia dentro de la Didáctica de las Matemáticas. El objetivo no es únicamente conocer la teoría, sino comprender cómo evoluciona el aprendizaje del conteo y por qué estos modelos siguen siendo una referencia imprescindible en la formación del futuro maestro.
La construcción del número: contar es mucho más que recitar números
Aprender a contar no consiste únicamente en memorizar y repetir una secuencia numérica. Desde la Didáctica de las Matemáticas, sabemos que un niño puede recitar correctamente “uno, dos, tres, cuatro…” y, sin embargo, no comprender todavía qué significa cada número ni utilizar el conteo como una herramienta para determinar cantidades.
Por ejemplo, puede conocer la serie numérica y, al contar una colección de objetos, dejar elementos sin contar, repetir alguno o no entender que el último número pronunciado representa la cantidad total. Estas situaciones ponen de manifiesto que recitar la serie numérica no es lo mismo que saber contar.
La construcción del concepto de número es un proceso progresivo en el que el niño va desarrollando distintas capacidades relacionadas con el conteo, la comprensión de las cantidades y las relaciones entre los números. Conocer cómo evoluciona este proceso permite al futuro maestro interpretar las estrategias que utilizan sus alumnos y diseñar actividades adaptadas a su nivel de desarrollo.
Con el objetivo de explicar esta evolución, diferentes investigadores han propuesto modelos que hoy constituyen una referencia dentro de la Didáctica de las Matemáticas. Los dos más influyentes son los principios del conteo de Gelman y Gallistel y los niveles de organización de la cadena numérica de Karen Fuson, que analizaremos a continuación.
Los principios del conteo de Gelman y Gallistel
En The Child’s Understanding of Number (1978), Rochel Gelman y C. R. Gallistel propusieron uno de los modelos más influyentes para explicar cómo los niños aprenden a contar. Según estos autores, realizar un conteo correcto no depende únicamente de conocer la secuencia numérica, sino de comprender cinco principios fundamentales que permiten relacionar las palabras-número con las cantidades que representan.
Estos principios siguen siendo una referencia dentro de la Didáctica de las Matemáticas y ayudan a interpretar cómo evoluciona la comprensión del número durante la infancia.
1. Principio de correspondencia término a término
El principio de correspondencia término a término establece que, durante el conteo, cada elemento de una colección debe asociarse con una única palabra-número. Esto implica que el niño debe establecer una relación exacta entre los objetos que cuenta y las etiquetas numéricas que utiliza.
Aunque pueda parecer una habilidad sencilla, su adquisición requiere coordinar diferentes procesos. En primer lugar, el niño debe ser capaz de controlar qué elementos ya han sido contados y cuáles todavía no. Esta capacidad se relaciona con la partición, ya que implica organizar mentalmente la colección diferenciando entre los objetos contados y los que quedan por contar.
Además, necesita dominar la etiquetación, es decir, asignar una palabra-número a cada elemento siguiendo la secuencia numérica convencional.
Por ejemplo, si un niño tiene delante cinco piezas y las señala mientras dice “uno, dos, tres, cuatro, cinco”, está aplicando este principio porque cada objeto recibe una única etiqueta numérica. Sin embargo, si repite una pieza, se salta algún elemento o pierde la correspondencia entre los objetos y las palabras-número, todavía no ha consolidado completamente esta capacidad.
Para el futuro maestro es importante comprender que estos errores no indican simplemente que el niño “no sabe contar”, sino que muestran qué aspecto concreto del proceso de construcción del número necesita seguir desarrollando.
La adquisición de este principio comienza a desarrollarse en torno a los tres años, aunque su consolidación depende de las experiencias de conteo y de las oportunidades de interacción con situaciones numéricas que haya tenido cada niño.
2. Principio de orden estable
El principio de orden estable establece que la secuencia numérica debe mantenerse siempre en el mismo orden. Para poder contar correctamente, el niño debe comprender que las palabras-número forman una sucesión organizada que no puede modificarse arbitrariamente.
La secuencia: “Uno, dos, tres, cuatro, cinco…” representa una estructura estable, mientras que una secuencia como: “Uno, dos, cuatro, tres, cinco…” no permite establecer correctamente las relaciones numéricas.
Este principio es importante porque la serie numérica no funciona únicamente como una lista de palabras memorizadas. Cada número ocupa una posición concreta dentro de una estructura ordenada, y esta organización será fundamental posteriormente para comprender relaciones como anterior y posterior, mayor y menor, así como para desarrollar estrategias de cálculo.
Durante las primeras etapas de aprendizaje pueden aparecer diferentes errores relacionados con este principio. Algunos niños modifican el orden de algunos números, inventan palabras que no pertenecen a la secuencia convencional o mezclan fragmentos de la serie que todavía no han consolidado.
Para el futuro docente, identificar estos errores permite comprender que el alumno no está simplemente “fallando al contar”, sino construyendo progresivamente la estructura de la cadena numérica.
La adquisición del orden estable comienza a desarrollarse aproximadamente entre los tres y cuatro años, aunque continúa perfeccionándose a medida que el niño adquiere mayor dominio de la serie numérica.
3. Principio de abstracción
El principio de abstracción hace referencia a una de las ideas más importantes en la construcción del concepto de número: los números representan cantidades independientemente de la naturaleza de los objetos que forman la colección.
Para un adulto esta idea parece evidente, pero para un niño pequeño supone una conquista conceptual importante. Cuando contamos una colección no estamos contando características físicas de los objetos, sino estableciendo cuántos elementos forman parte de ella.
Por ejemplo, una colección formada por cinco botones rojos y otra formada por cinco piezas de madera tienen algo en común desde el punto de vista matemático: ambas representan la misma cantidad. El material, el color, la forma o el tamaño de los objetos no modifican el número de elementos que contiene la colección.
Esta idea está estrechamente relacionada con la progresiva abstracción del pensamiento matemático. Al principio, los niños pueden asociar el número a los objetos concretos que manipulan, pero poco a poco comienzan a comprender que los números son entidades que permiten representar cantidades independientemente de aquello que se está contando.
En situaciones de aula, este principio puede observarse fácilmente. Si presentamos a un niño dos colecciones con el mismo número de elementos, pero una formada por objetos grandes y otra por objetos pequeños, algunos alumnos pueden pensar inicialmente que la colección con objetos de mayor tamaño “tiene más”. Esta respuesta no indica una falta de conocimiento del número, sino que muestra que todavía están dando más importancia a las características perceptivas de los objetos que a la cantidad.
Para el futuro maestro, comprender este principio resulta fundamental porque permite interpretar determinados errores infantiles desde una perspectiva matemática. Un niño que compara cantidades fijándose únicamente en el tamaño de los objetos no está simplemente “equivocándose”; está utilizando una estrategia de razonamiento que todavía no ha evolucionado hacia una comprensión plenamente numérica.
4. Principio de no pertinencia del orden
El principio de no pertinencia del orden establece que la cantidad de una colección no depende del orden en el que se cuenten sus elementos. Siempre que cada objeto se cuente una única vez y se respete la correspondencia término a término, el resultado será el mismo.
Este principio complementa al de abstracción. Mientras que la abstracción indica que el número no depende de las características de los objetos, la no pertinencia del orden señala que tampoco depende del recorrido seguido durante el conteo. El número pertenece a la colección, no a la forma en que decidimos contarla.
Por ejemplo, si una colección contiene seis objetos, el resultado será seis tanto si comenzamos por el primero como si empezamos por cualquier otro elemento. Lo importante es que todos los objetos sean contados una sola vez.
Comprender este principio resulta fundamental porque ayuda al niño a construir una idea más estable del número como representación de la cantidad. Desde el punto de vista didáctico, también permite al docente diseñar actividades en las que se modifica la disposición de los objetos para comprobar si el alumno entiende que la cantidad permanece constante aunque cambie la forma de contarlos.
5. Principio de cardinalidad
El principio de cardinalidad es uno de los aspectos más importantes en el desarrollo del conteo, ya que supone comprender el significado del número obtenido al finalizar una enumeración. Según este principio, el último número pronunciado durante el conteo representa la cantidad total de elementos de la colección, no únicamente el último objeto que ha sido contado.
Por ejemplo, cuando un niño cuenta seis objetos diciendo: “Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis” debe comprender que el número seis representa toda la colección. No significa solamente que el último objeto recibe la etiqueta “seis”, sino que el conjunto completo está formado por seis elementos.
Esta comprensión supone un cambio fundamental en la construcción del concepto de número. Antes de adquirir la cardinalidad, un niño puede recitar la secuencia numérica y establecer una correspondencia entre objetos y palabras-número, pero todavía no utilizar el resultado del conteo como una información sobre la cantidad de la colección.
Una situación habitual en el aula permite observar esta diferencia. Si después de contar varios objetos preguntamos “¿cuántos hay?”, un niño que ha adquirido este principio responderá utilizando el último número pronunciado. En cambio, un alumno que todavía no lo ha consolidado puede volver a contar desde el principio o continuar recitando la serie numérica, mostrando que aún no comprende que el conteo ya le ha proporcionado la información necesaria.
La adquisición de este principio suele situarse aproximadamente entre los cuatro y cinco años y constituye uno de los avances fundamentales en el desarrollo del sentido numérico.
Para el futuro maestro, comprender la cardinalidad resulta esencial porque permite diferenciar entre conocer la secuencia numérica y comprender el número como representación de una cantidad. Esta diferencia es una de las ideas centrales en la enseñanza de las matemáticas en las primeras etapas educativas.
Relación entre los cinco principios del conteo
Los cinco principios propuestos por Gelman y Gallistel no deben entenderse como aprendizajes aislados, sino como diferentes componentes de una misma competencia matemática: comprender qué significa contar.
Para realizar un conteo correcto, el niño necesita coordinar todos ellos: utilizar una secuencia numérica estable, asignar una única palabra-número a cada elemento, comprender que cualquier colección puede ser contada, reconocer que el orden del recorrido no modifica la cantidad y entender que el último número pronunciado representa el cardinal del conjunto.
Esta visión resulta especialmente relevante para el futuro maestro, ya que permite analizar las dificultades de los alumnos de una forma más precisa. Un niño puede conocer la serie numérica y, sin embargo, presentar problemas de correspondencia término a término; otro puede contar correctamente una colección, pero no haber construido todavía la cardinalidad.
Por tanto, los principios de Gelman y Gallistel ofrecen un marco para comprender qué elementos intervienen en el acto de contar. A continuación, veremos cómo Karen Fuson explica cómo evoluciona la organización de la cadena numérica y cómo cambia la forma en la que los niños utilizan el conteo.
Niveles de organización del conteo según Karen Fuson
Karen Fuson (1991) estudió cómo evoluciona la forma en la que los niños utilizan la cadena numérica. A diferencia de Gelman y Gallistel, que describen los principios necesarios para realizar un conteo correcto, Fuson analiza cómo cambia la organización de la serie numérica a medida que el niño desarrolla una comprensión más avanzada del número.
Según Fuson, los niños pasan progresivamente por diferentes niveles de organización de la cadena numérica:
- Cadena repetitiva
- Cadena irrompible
- Cadena rompible
- Cadena numerable
- Cadena terminal
Esta evolución refleja un cambio fundamental: la serie numérica deja de ser una secuencia aprendida de memoria y se convierte progresivamente en una herramienta flexible para contar, calcular y resolver problemas.
Cadena repetitiva
El primer nivel descrito por Fuson corresponde a una etapa inicial en la construcción de la cadena numérica. En este momento, el niño percibe la serie de números como una secuencia continua e indiferenciada, similar a una cantinela que ha aprendido de memoria.
La serie: “uno, dos, tres, cuatro, cinco…” todavía no está formada por elementos independientes con significado propio, sino que funciona como una única secuencia verbal: “unodos trescuatrocinco…”.
El niño puede recitar esta cadena numérica, pero todavía no comprende plenamente la relación entre cada palabra-número y una cantidad concreta. Por ello, la secuencia no se utiliza todavía como una herramienta matemática flexible.
Entre las características principales de este nivel encontramos:
- Las palabras-número no tienen todavía entidad propia dentro de la secuencia.
- La serie numérica se recita como una unidad, de forma similar a una canción aprendida.
- Existe dificultad para establecer una correspondencia estable entre números y objetos.
- El conteo todavía no se utiliza de manera fiable para determinar cantidades.
Para el futuro maestro, este nivel permite comprender una idea fundamental: el hecho de que un niño sea capaz de recitar números no implica necesariamente que haya construido el concepto de número. La repetición de la cadena numérica constituye un primer paso necesario, pero todavía no supone una comprensión matemática del conteo.
Cadena irrompible
En el segundo nivel de organización de la cadena numérica, el niño comienza a reconocer las palabras-número como elementos diferenciados dentro de la secuencia. Sin embargo, todavía concibe la cadena numérica como una estructura que debe comenzar siempre desde el inicio.
Es decir, puede contar: “uno, dos, tres, cuatro, cinco…” pero todavía tiene dificultades para iniciar el conteo desde otro número diferente de uno o para detenerse en un punto concreto de la secuencia. La cadena numérica funciona como un bloque que no puede romperse, de ahí la denominación de cadena irrompible.
En este nivel empiezan a aparecer algunos avances importantes:
- El niño comienza a establecer una relación entre los números y las cantidades que representan.
- Puede utilizar el conteo para resolver situaciones sencillas de añadir o quitar elementos.
- Comprende progresivamente que los números siguen un orden y que los números más altos representan cantidades mayores.
Sin embargo, todavía necesita recorrer toda la cadena desde el principio para acceder a un número determinado. Por ejemplo, si se le pregunta qué número viene después del cinco, puede necesitar comenzar: “uno, dos, tres, cuatro, cinco…” hasta llegar al número buscado.
Para el futuro maestro, este nivel resulta especialmente interesante porque muestra una diferencia fundamental entre conocer la serie numérica y dominarla con flexibilidad. El alumno ya ha avanzado respecto al nivel repetitivo, pero todavía no utiliza la cadena numérica como una herramienta independiente para razonar matemáticamente.
Cadena rompible
En el tercer nivel de organización de la cadena numérica, el niño adquiere una mayor flexibilidad en el uso de la serie numérica. La cadena deja de funcionar como un bloque que debe comenzar siempre en el uno y empieza a poder utilizarse desde diferentes puntos de partida.
Por ejemplo, ante una pregunta como: “¿Qué número viene después del cinco?” el niño ya no necesita volver a empezar desde el principio, sino que puede continuar directamente: “seis”. Esta capacidad muestra que las palabras-número comienzan a adquirir una mayor independencia dentro de la cadena numérica.
Entre las características principales de este nivel destacan:
- Puede iniciar el conteo desde cualquier número de la secuencia.
- Puede detener el conteo en un punto determinado.
- Comprende mejor las relaciones de anterior y posterior entre los números.
- Utiliza la cadena numérica con mayor eficacia para resolver situaciones aditivas sencillas.
Este avance es fundamental porque permite que el niño empiece a utilizar el conteo como una herramienta de razonamiento y no únicamente como una actividad repetitiva. La cadena numérica comienza a adquirir una estructura más organizada, en la que cada número ocupa una posición determinada y mantiene relaciones con los demás.
Para el futuro maestro, este nivel permite observar cómo una misma actividad de conteo puede implicar diferentes niveles de comprensión. Dos niños pueden ser capaces de recitar la serie numérica, pero uno de ellos necesitará siempre comenzar desde el uno mientras que otro podrá utilizar la secuencia de una forma mucho más flexible.
Cadena numerable
En el cuarto nivel de organización de la cadena numérica, el niño alcanza una comprensión más avanzada de la serie numérica. Los números dejan de ser únicamente posiciones dentro de una secuencia y comienzan a adquirir un significado propio como cantidades.
En este nivel, el niño puede utilizar la cadena numérica para contar unidades abstractas sin necesidad de tener siempre los objetos presentes. La secuencia deja de ser únicamente una herramienta para enumerar colecciones y se convierte en un recurso para pensar matemáticamente.
Por ejemplo, ante una situación como: “Tengo cinco caramelos y me dan tres más. ¿Cuántos tengo ahora?” el niño puede apoyarse en la cadena numérica comenzando desde el cinco: “seis, siete, ocho”. Ya no necesita volver a contar todos los elementos desde el principio, sino que puede utilizar la estructura numérica para avanzar dentro de ella.
Entre las características principales de este nivel destacan:
- Cada número tiene una entidad propia dentro de la cadena numérica.
- Se integran progresivamente los significados ordinal y cardinal del número.
- Puede contar sin necesidad de manipular objetos físicos.
- Utiliza la cadena numérica para resolver problemas y realizar primeros razonamientos aditivos.
Este nivel supone un paso importante hacia un pensamiento matemático más abstracto. El niño comienza a comprender que los números no son únicamente palabras asociadas a objetos, sino herramientas que permiten establecer relaciones y operar con cantidades.
Para el futuro maestro, comprender este nivel resulta fundamental porque muestra cómo evoluciona el conteo hacia formas más avanzadas de razonamiento. La enseñanza del número no consiste únicamente en aumentar la cantidad de números que el alumno conoce, sino en favorecer que esos números adquieran significado y puedan utilizarse de manera flexible.
Cadena terminal
El quinto nivel de organización de la cadena numérica representa el grado más avanzado descrito por Fuson. En este momento, la serie numérica se convierte en una estructura plenamente flexible, en la que el niño puede desplazarse con facilidad tanto hacia delante como hacia atrás.
La cadena numérica deja de ser únicamente una sucesión ordenada de palabras y se transforma en una herramienta mental que permite realizar cálculos, establecer relaciones entre números y resolver problemas de mayor complejidad.
Por ejemplo, ante una situación como: “Tenía ocho cromos y perdí tres. ¿Cuántos me quedan?” el niño puede recorrer mentalmente la cadena hacia atrás: “siete, seis, cinco” sin necesidad de apoyarse en objetos concretos o volver a iniciar el conteo desde el uno.
Entre las características principales de este nivel destacan:
- Puede contar hacia delante y hacia atrás con facilidad.
- Puede cambiar rápidamente la dirección del conteo.
- Comprende las relaciones entre los números y sus composiciones y descomposiciones.
- Utiliza estrategias más eficientes para resolver sumas, restas y situaciones de cálculo mental.
En este nivel, la cadena numérica alcanza una organización mucho más cercana al pensamiento matemático formal. Los números se entienden como elementos relacionados entre sí y no como una simple lista ordenada.
Para el futuro maestro, este nivel permite comprender que el desarrollo del sentido numérico no depende únicamente de memorizar más números, sino de construir progresivamente una red de relaciones que permita utilizarlos de forma flexible en diferentes situaciones matemáticas.
Recursos audiovisuales sobre los niveles de conteo de Fuson
Si quieres ver cómo se manifiestan estos niveles en situaciones reales de aula, la siguiente lista de reproducción reúne varios ejemplos comentados que ilustran la evolución de la cadena numérica propuesta por Karen Fuson.
Diferencias entre los principios de Gelman y Gallistel y los niveles de Fuson
Aunque ambos modelos estudian el desarrollo del conteo infantil, Gelman y Gallistel y Fuson analizan aspectos diferentes de la construcción del número.
Los principios del conteo de Gelman y Gallistel (1978) explican qué condiciones debe cumplir un niño para realizar un conteo correcto. Es decir, se centran en los componentes que intervienen en la acción de contar.
Por su parte, los niveles de organización de la cadena numérica de Fuson (1991) describen cómo evoluciona la forma en la que el niño comprende y utiliza la secuencia numérica a lo largo de su desarrollo.
Ambos modelos son complementarios y permiten obtener una visión más completa del aprendizaje del número. Mientras que Gelman y Gallistel ayudan a analizar si un niño cuenta correctamente y qué aspecto puede estar fallando, Fuson permite comprender qué nivel de organización de la cadena numérica está utilizando.
Para el futuro maestro, conocer ambos enfoques resulta especialmente útil porque permite interpretar las estrategias infantiles desde una perspectiva más rica: no todos los errores en el conteo tienen el mismo origen, ni todos los niños que recitan una serie numérica poseen el mismo nivel de comprensión matemática.
Los niveles de conteo en los exámenes de Matemáticas y su Didáctica I de UNIOVI
Los principios y niveles de organización del conteo se trabajan habitualmente en las convocatorias de Matemáticas y su Didáctica I del Grado de Maestro en Educación Primaria. Las preguntas no se limitan a pedir definiciones: proponen situaciones de aula, respuestas de niños y niñas o recursos como Bee-Bot para que el alumnado identifique, justifique y diseñe actividades relacionadas con el desarrollo del conteo.
Veamos algunos ejemplos de exámenes en los que aparecen estas cuestiones.
Ejemplo 1. Niveles de organización del conteo en actividades de aula (Diciembre 2018)
Pregunta 1. Un/a maestro/a plantea varias actividades para favorecer el desarrollo y la adquisición de los niveles del conteo. Se pide identificar y explicar justificadamente qué nivel se trabaja en cada una de ellas:
- Recitar los números mientras se salta hacia delante y hacia detrás sobre una recta numérica situada en el suelo.
- Contar los días que faltan para terminar el mes señalándolos en un calendario.
- Contar al alumnado que ha asistido a clase, tocando a cada niño o niña mientras se pronuncia el número correspondiente.
Qué se evalúa:
- Identificar los niveles de organización del conteo presentes en situaciones escolares cotidianas.
- Relacionar cada actividad con las acciones que realiza el alumnado al contar.
- Justificar las respuestas desde el conocimiento del desarrollo del sentido numérico.
- Reconocer el potencial didáctico de materiales como la recta numérica, el calendario o el propio grupo-clase.
Ejemplo 2. Principios de conteo a partir de las respuestas del alumnado (Mayo 2019)
Pregunta 1. Se presenta un dibujo con peces de distintos colores: 2 rojos, 4 azules y 6 verdes. Tras pedir al alumnado que cuente el total de peces, se analizan dos respuestas:
- Un alumno o alumna afirma que hay 12 peces.
- Otro alumno o alumna indica que hay 2 peces rojos, 4 azules y 5 peces verdes.
Se pide identificar y justificar qué principio de conteo se refleja en cada situación.
Qué se evalúa:
- Conocer los principios de conteo y aplicarlos al análisis de producciones infantiles.
- Interpretar tanto los aciertos como los errores de conteo como evidencias del razonamiento del alumnado.
- Distinguir entre el resultado final del conteo y el proceso seguido para obtenerlo.
- Justificar las respuestas a partir de los datos ofrecidos, no solo nombrar un principio.
Ejemplo 3. Diseño de actividades de conteo con Bee-Bot (Junio 2022)
Pregunta 4. A partir de un tapete numérico para Bee-Bot, se pide diseñar tres actividades diferentes que permitan trabajar tres de los cinco niveles de organización del conteo.
Qué se evalúa:
- Diseñar propuestas didácticas de conteo a partir de un recurso manipulativo y tecnológico.
- Relacionar los movimientos programados del robot con acciones de conteo significativas.
- Adaptar una misma representación numérica a distintos niveles de desarrollo del alumnado.
- Explicar con claridad qué nivel de organización del conteo se pretende trabajar en cada actividad.
Ejemplo 4. Análisis de itinerarios con Bee-Bot y conteo (Junio 2023)
Pregunta 6. Se presentan varios tapetes para Bee-Bot junto con unas instrucciones que describen posibles itinerarios. Para cada caso, se pide razonar si el robot puede realizar el recorrido sin salirse del tapete, indicar el itinerario resultante cuando sea posible y valorar si la propuesta permite trabajar algún nivel del conteo.
Qué se evalúa:
- Interpretar instrucciones espaciales y anticipar el recorrido de un robot programable.
- Relacionar orientación, desplazamiento y secuenciación con el trabajo matemático en Educación Primaria.
- Analizar críticamente si una actividad realmente favorece el aprendizaje del conteo.
- Justificar la relación —o la ausencia de relación— entre el itinerario y los niveles de organización del conteo.
Ejemplo 5. Principios de conteo en respuestas sobre una colección de objetos (Mayo 2024)
Pregunta 3. Al pedir a varios niños y niñas que cuenten doce uvas rojas dispuestas en un plato, se recogen distintas respuestas: una alumna obtiene correctamente el total; otro niño señala una a una las uvas, pero llega a trece; y un tercer niño recita una secuencia numérica incompleta o desordenada.
Se pide identificar, en las tres situaciones, aspectos que permitan explicar tres principios de conteo diferentes y justificar la respuesta. Además, se solicita diseñar una nueva situación que refleje uno de los principios no identificado.
Qué se evalúa:
- Analizar estrategias y errores de conteo observados en situaciones reales o verosímiles de aula.
- Reconocer diferentes principios de conteo en la actuación del alumnado.
- Diferenciar entre recitar la serie numérica, establecer correspondencia con los objetos y determinar la cantidad total.
- Diseñar una situación didáctica que permita evidenciar un principio de conteo concreto.
- Argumentar las decisiones con precisión, a partir de lo que el alumnado dice o hace.
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