7 actividades de historia de las matemáticas para ESO

Las actividades de historia de las matemáticas pueden ser una forma sencilla de introducir una dimensión diferente en las clases de Matemáticas de ESO. Cuando pensamos en esta materia solemos pensar en ecuaciones, funciones, geometría, proporcionalidad, estadística o probabilidad, pero detrás de muchos de esos conceptos hay también personas, problemas, descubrimientos y una historia que merece la pena conocer.

¿Quién fue el matemático cuyo nombre aparece en un teorema? ¿Qué problema intentaba resolver? ¿Cómo surgió una determinada idea? ¿Qué relación existe entre el concepto que estamos estudiando y la época en la que vivió la persona que lo desarrolló?

Introducir actividades de historia de las matemáticas en secundaria no significa convertir una clase de Matemáticas en una clase de Historia. Puede bastar con dedicar unos minutos a conocer a un matemático, plantear una investigación, relacionar un personaje con un concepto o convertir esa información en un juego.

Además, no se trata solamente de una posibilidad teórica. En 2025, Astrid Cuida y Miguel Ernesto Villarraga-Rico publicaron en Matemáticas, Educación y Sociedad un estudio dedicado precisamente a analizar los recursos disponibles en la web para trabajar la historia de las matemáticas, prestando especial atención a su utilidad en educación secundaria. Los autores destacan, entre otras posibilidades, la exploración autónoma, el diseño de actividades contextualizadas y el acceso a materiales históricos de calidad.

La clave, por tanto, está en encontrar formas de que los alumnos hagan algo con esa historia, en lugar de limitarse a leerla. Estas son siete propuestas que puedes adaptar fácilmente a distintos cursos de ESO.

1. ¿Quién fue el matemático que da nombre al concepto?

Una de las formas más sencillas de introducir la historia de las matemáticas en secundaria consiste en aprovechar los nombres que los alumnos ya encuentran durante sus clases. Cuando aparece un concepto, un teorema o una fórmula asociada a una persona, podemos detenernos unos minutos para descubrir quién fue ese matemático, cuándo vivió y qué relación tuvo con la idea que estamos estudiando.

Por ejemplo, al trabajar el teorema de Pitágoras podemos conocer algo más sobre Pitágoras; al introducir las coordenadas cartesianas, descubrir quién fue René Descartes; al estudiar determinados contenidos de álgebra o teoría de números, acercarnos a Gauss; o al trabajar probabilidad, conocer a matemáticos como Bayes o Laplace. También podemos aprovechar nombres como Ruffini cuando aparezcan relacionados con los contenidos algebraicos del curso.

La actividad puede plantearse de una manera muy sencilla. Los alumnos pueden investigar cuándo vivió el matemático, dónde nació, a qué se dedicó, cuáles fueron sus principales aportaciones y, sobre todo, qué relación tiene con el contenido que se está trabajando en clase. Dependiendo del nivel del grupo y del tiempo disponible, puede ser una pequeña actividad de diez minutos o convertirse en una investigación más completa.

Lo importante es que el objetivo no sea simplemente memorizar una biografía. Se trata de conseguir que ese nombre que aparece en el libro junto a un teorema, una fórmula o un procedimiento deje de ser algo abstracto y pase a estar asociado a una persona concreta, a una época y a una historia.

Actividad de historia de las matemáticas: descubrir quién fue el matemático

2. Actividades de historia de las matemáticas: crear una línea del tiempo

Otra posibilidad es construir entre toda la clase una línea del tiempo en la que aparezcan diferentes matemáticos y los conceptos o descubrimientos relacionados con ellos. Puede empezar con personajes que los alumnos ya conozcan y crecer progresivamente a medida que aparecen nuevos contenidos durante el curso.

Cada alumno o grupo puede encargarse de investigar a un matemático y aportar algunos datos básicos: cuándo vivió, dónde desarrolló su trabajo, cuáles fueron sus principales aportaciones y qué relación tienen estas con las matemáticas que estudiamos actualmente.

Después, todos los personajes pueden situarse en una misma línea temporal. El resultado permite visualizar algo que muchas veces queda oculto cuando los contenidos se presentan de forma independiente: las matemáticas no aparecieron terminadas en los libros de texto, sino que se han ido desarrollando a lo largo de muchos siglos.

Además, esta actividad ofrece posibilidades para conectar las Matemáticas con otras materias. La época en la que vivió un matemático, los acontecimientos históricos que le rodearon o su relación con la filosofía, la física o la astronomía pueden convertirse en nuevos puntos de partida para investigar.

Línea del tiempo de matemáticos

3. Relacionar matemáticos y conceptos

Esta propuesta convierte la historia de las matemáticas en un sencillo juego de asociación. El profesor puede preparar tarjetas con nombres de matemáticos y otras con conceptos, descubrimientos o aportaciones relacionadas con ellos. Los alumnos, individualmente o por equipos, tendrán que descubrir qué parejas corresponden.

Por ejemplo, una tarjeta puede contener el nombre de Bayes y otra una referencia a la probabilidad. Otra puede relacionar a Descartes con la geometría analítica o a Pitágoras con su conocido teorema.

La actividad se puede hacer más sencilla o más compleja según el curso. En un nivel inicial, bastará con reconocer asociaciones conocidas. En cursos superiores, podemos introducir personajes menos conocidos, varias aportaciones para un mismo matemático o conceptos que obliguen a los alumnos a investigar antes de poder completar las parejas.

También podemos plantearla al revés: entregar las aportaciones y pedir a los alumnos que descubran quién está detrás de cada una. De esta forma, la búsqueda de información se convierte después en una actividad de relación y recuperación de conocimientos.

Actividad para relacionar matemáticos y conceptos

4. Actividades de historia de las matemáticas para jugar al «Quién es Quién»

La historia de las matemáticas también puede convertirse en un juego de deducción. El funcionamiento es muy sencillo: tenemos un tablero con diferentes matemáticos, uno de los jugadores elige un personaje en secreto y los demás deben descubrir cuál es haciendo preguntas.

Pero aquí podemos ir más allá de las características físicas.

En lugar de preguntar únicamente si el personaje tiene barba, lleva gafas o tiene el pelo largo, los alumnos pueden preguntar:

  • ¿Vivió en el siglo XVIII?
  • ¿Era alemán?
  • ¿Trabajó en probabilidad?
  • ¿Fue profesor?
  • ¿Está relacionado con el cálculo?

Para poder formular buenas preguntas, necesitan conocer previamente cierta información sobre los personajes. Esto hace que el juego pueda utilizarse después de una actividad de investigación o de presentación de los matemáticos.

También permite diferentes formas de organización. Puede jugarse en pequeños grupos, por parejas o con toda la clase. En este último caso, el profesor puede elegir el matemático secreto y dejar que los alumnos vayan haciendo preguntas hasta descubrirlo.

Esta es una de las propuestas que mejor permite transformar la información histórica en una actividad participativa, porque los alumnos no solamente reciben información: tienen que utilizarla para deducir una respuesta.

Quién es Quién de matemáticos

5. Crear un perfil de redes sociales de un matemático

Esta es otra de las actividades de historia de las matemáticas que podemos utilizar para acercar la historia de las matemáticas al alumnado, cambiando el formato de la tradicional biografía. En lugar de pedir simplemente que escriban un texto sobre un matemático, podemos plantearles una situación diferente:

¿Cómo sería el perfil de este matemático si tuviera una red social en la actualidad?

A partir de ahí pueden seleccionar la información que consideran más importante: su lugar de nacimiento, la época en la que vivió, su profesión, sus principales aportaciones, las personas con las que trabajó, los lugares en los que vivió o algunas curiosidades sobre su vida.

La actividad obliga a decidir qué información merece la pena incluir y cómo resumirla. No consiste solamente en copiar una biografía, sino en comprenderla y transformarla en otro formato.

También puede servir como punto de partida para una actividad posterior. Una vez creados los perfiles, los alumnos pueden intercambiarlos y tratar de identificar al matemático correspondiente, formular preguntas sobre él o relacionarlo con los conceptos que aparecen en sus publicaciones.

Perfil de redes sociales de un matemático

6. Actividades de historia de las matemáticas: descubrir quién está detrás de un teorema

En esta actividad podemos convertir la historia de las matemáticas en una pequeña investigación. En lugar de proporcionar directamente el nombre del personaje, presentamos varias pistas y dejamos que los alumnos intenten descubrir de quién se trata.

Podemos empezar con una pista relacionada con su época, continuar con otra sobre su lugar de nacimiento y añadir después alguna información sobre sus aportaciones matemáticas. Finalmente, podemos incluir una curiosidad sobre su vida que permita confirmar la respuesta.

La dificultad se puede adaptar fácilmente al grupo. Con alumnos más pequeños podemos utilizar pistas muy evidentes y matemáticos conocidos. Con alumnos mayores podemos seleccionar personajes menos conocidos o utilizar pistas relacionadas con conceptos que estén estudiando en ese momento.

La actividad tiene una ventaja interesante: conocer la biografía deja de ser el objetivo final y se convierte en la información que necesitan para resolver un problema.

Actividad para descubrir quién está detrás de un teorema

7. Jugar al Memory de los matemáticos

El clásico juego de memoria también puede convertirse en una actividad para trabajar la historia de las matemáticas. Solo necesitamos preparar parejas de cartas con diferentes matemáticos y utilizar las reglas habituales del Memory.

Pero podemos añadir una pequeña condición: cada vez que un alumno encuentre una pareja, debe decir algo que recuerde sobre ese matemático.

Al principio puede ser un dato sencillo, como su nombre o las fechas en las que vivió. Posteriormente podemos pedir que mencione una de sus aportaciones, el país en el que vivió o el concepto matemático con el que está relacionado.

De esta manera, el juego no se limita a reconocer dos cartas iguales. Cada pareja encontrada ofrece una oportunidad para recuperar información y relacionarla con lo que se ha trabajado anteriormente.

Además, el nivel de dificultad puede aumentar progresivamente. Podemos comenzar utilizando únicamente nombres y retratos y, después, incorporar conceptos, aportaciones o preguntas relacionadas con cada personaje.

Memory de matemáticos

De la biografía al juego

Todas estas actividades tienen algo en común. No plantean la historia de las matemáticas únicamente como una colección de fechas y biografías que los alumnos tienen que memorizar, sino como una fuente de información que después pueden utilizar para investigar, relacionar, preguntar, resolver o jugar.

Esta diferencia es importante. Una biografía puede resultar interesante, pero si después no hacemos nada con ella, la actividad corre el riesgo de convertirse simplemente en otra tarea de búsqueda de información.

Una posibilidad mucho más atractiva es establecer una pequeña secuencia:

conocer → investigar → relacionar → jugar.

Primero presentamos al personaje. Después descubrimos algunos aspectos de su vida y de su trabajo. A continuación relacionamos esa información con los contenidos matemáticos y, finalmente, utilizamos lo aprendido en una actividad.

Esta idea coincide con una de las conclusiones de una comunicación presentada en CEMACYC 2025 sobre la historia de las matemáticas como recurso didáctico. En ella, futuros docentes valoraron su potencial para contextualizar conceptos y fomentar el interés por las matemáticas, pero también señalaron la importancia de una planificación que vaya más allá de la simple narración histórica y que incorpore actividades interactivas.

Utilizar la historia para acercarnos a los conceptos matemáticos

La historia de las matemáticas también puede utilizarse de una forma más directamente relacionada con los contenidos que estamos enseñando.

No se trata únicamente de contar quién fue un determinado matemático, sino de preguntarnos cómo surgió una idea, qué problemas intentaba resolver o cómo fue cambiando un concepto con el paso del tiempo.

Una tesis doctoral publicada por la Universidad de Salamanca en 2025 estudia precisamente la historia de las matemáticas como herramienta para la formación del profesorado, centrándose en la enseñanza y aprendizaje del concepto de integral. El trabajo analiza cómo el estudio histórico de este concepto puede contribuir a su comprensión dentro de la formación de futuros profesores de Matemáticas de secundaria.

Esto no significa que conocer la biografía de un matemático haga automáticamente que un alumno aprenda mejor un determinado contenido. La cuestión es más interesante: la historia puede utilizarse como un recurso para contextualizar las matemáticas y plantear nuevas formas de acercarse a ellas.

No hace falta dedicar una unidad entera a la historia de las matemáticas

Una de las ventajas de este tipo de actividades de historia de las matemáticas es que no necesitan ocupar una unidad didáctica completa. Pueden integrarse en las clases habituales como pequeñas propuestas complementarias.

Podemos dedicar unos minutos a descubrir quién fue el matemático que da nombre a un concepto, plantear una investigación breve, utilizar una línea del tiempo durante varias semanas o reservar una sesión para jugar al Memory o al Quién es Quién.

También podemos utilizar estas actividades en momentos concretos del curso: al introducir un tema nuevo, como actividad de repaso antes de un examen, durante una semana cultural, en un proyecto interdisciplinar o simplemente como una forma diferente de terminar una unidad.

Precisamente, el estudio publicado en Matemáticas, Educación y Sociedad en 2025 destaca la diversidad de recursos disponibles para la historia de las matemáticas y sus posibilidades para diseñar actividades contextualizadas y favorecer la exploración autónoma, especialmente en educación secundaria.

Un recurso para llevar actividades de historia de las matemáticas al aula

Si quieres trabajar la historia de las matemáticas mediante juegos pero no quieres preparar desde cero todas las cartas, el tablero y los materiales, Genios Matemáticos reúne varias de estas propuestas en un único recurso descargable para ESO y Bachillerato.

El juego presenta 18 matemáticos mediante ilustraciones, nombres y fechas, y permite utilizarlos de diferentes maneras. Incluye 36 cartas que forman 18 parejas para jugar al Memory, un tablero de Quién es Quién y 18 perfiles ficticios de Instagram en los que cada personaje aparece con información sobre su vida, sus aportaciones, sus logros y algunas curiosidades.

La idea es sencilla: primero conocer a los matemáticos y después utilizar esa información para jugar.

El Memory puede utilizarse siguiendo las reglas del juego clásico, mientras que el Quién es Quién permite formular preguntas que no tienen por qué limitarse a lo que vemos en el tablero. Los alumnos pueden preguntar por la época en la que vivió un personaje, su país, sus aportaciones matemáticas, su profesión o cualquier otro dato que hayan descubierto en sus perfiles.

De esta manera, la información histórica no se queda en una ficha que se lee una vez, sino que se convierte en parte del propio juego.

La historia de las matemáticas también puede ser una forma de hacer matemáticas más cercanas

No es necesario convertir todas las clases en una sucesión de biografías ni esperar a tener una unidad específica dedicada a la historia de las matemáticas.

A veces basta con introducir una pregunta:

¿Quién fue la persona que da nombre a este teorema?

O plantear un pequeño reto:

¿Puedes descubrir de qué matemático estamos hablando?

O convertir lo aprendido en un juego:

¿Eres capaz de encontrar la pareja? ¿Puedes descubrir al personaje haciendo solo cinco preguntas?

Las matemáticas tienen una historia y esa historia está protagonizada por personas que plantearon problemas, desarrollaron ideas, discutieron con otros matemáticos y construyeron poco a poco el conocimiento que hoy encontramos en nuestros libros.

Acercar esas historias al aula puede ser una manera de que los alumnos no vean únicamente un nombre escrito junto a una fórmula, sino que empiecen a preguntarse quién hay detrás de ella.

Y quizá ahí esté una de las mejores razones para trabajar la historia de las matemáticas en secundaria: no añadir más contenidos a la asignatura, sino encontrar nuevas formas de mirar los contenidos que ya estamos enseñando.

¿Qué actividad de historia de las matemáticas probar primero?

Si buscas una actividad breve, puedes empezar preguntando quién fue el matemático que da nombre al concepto que estáis estudiando.

Si quieres trabajar en grupos, puedes probar con la asociación entre matemáticos y conceptos.

Si buscas una actividad de investigación, puedes pedir a cada grupo que cree el perfil de un matemático.

Y si quieres terminar con una propuesta más lúdica, puedes utilizar un Memory o un Quién es Quién.

Lo importante es que los alumnos no se limiten a conocer nombres: que tengan que utilizar lo que han descubierto sobre ellos.

Fuentes y para seguir investigando

Cuida, A. y Villarraga-Rico, M. E. (2025). Recursos web para la historia de las matemáticas: tipologías, usos educativos y posibilidades para la enseñanza. Matemáticas, Educación y Sociedad, 8(3), 36-47. Leer el artículo completo

Chavarría Arroyo, G. (2025). Historia de la Matemática como recurso didáctico: perspectiva de docentes en formación. CEMACYC 2025. Consultar la comunicación

Esteve Blasco, M. (2025). La historia de las matemáticas como herramienta para la formación del profesorado. Una ingeniería didáctica centrada en el cálculo integral. Universidad de Salamanca. Consultar la tesis doctoral

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