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Si estás empezando el Grado en Maestro en Educación Primaria, seguramente durante las primeras semanas de curso empieces a encontrarte con una serie de términos que, al principio, pueden resultar un poco liosos: competencias clave, competencias específicas, criterios de evaluación, saberes básicos, situaciones de aprendizaje… Todos aparecen una y otra vez cuando hablamos del currículo y de la LOMLOE, pero entender qué significa cada uno por separado no siempre es suficiente.
El problema suele estar en que, cuando empiezas a estudiarlos, parece que son conceptos independientes que hay que aprender de memoria. Sin embargo, la clave está precisamente en lo contrario: entender cómo se relacionan entre ellos y qué papel cumple cada uno dentro del proceso de enseñanza y aprendizaje.
Y esto es especialmente importante cuando llegas a asignaturas como Matemáticas y su Didáctica I. En ese momento, la LOMLOE deja de ser algo que aparece únicamente en los documentos oficiales y empieza a tener una aplicación directa en la forma de plantear actividades, analizar propuestas didácticas y pensar cómo enseñar matemáticas en Primaria.
De los objetivos a las situaciones de aprendizaje
Para empezar a situarnos, podemos pensar en el currículo como un conjunto de elementos que están conectados. Los objetivos hacen referencia a los logros que se espera que el alumnado haya alcanzado al finalizar la etapa y cuya consecución está vinculada a la adquisición de las competencias clave.
Estas competencias clave representan aquellos desempeños que se consideran imprescindibles para que el alumnado pueda continuar su formación con garantías y afrontar los principales retos y desafíos, tanto globales como locales. Son, además, la adaptación al sistema educativo español de las competencias establecidas en la Recomendación del Consejo de la Unión Europea de 22 de mayo de 2018 sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente.
Hasta aquí puede parecer relativamente sencillo. La dificultad aparece cuando bajamos un nivel y nos encontramos con las competencias específicas. Estas concretan lo que el alumnado debe ser capaz de hacer dentro de cada área. En el caso de Matemáticas, por ejemplo, no hablamos únicamente de que un niño o una niña conozca determinados contenidos matemáticos, sino de que sea capaz de movilizar esos conocimientos en actividades o situaciones que requieren ponerlos en juego.
Por eso las competencias específicas tienen un papel tan importante: sirven de conexión entre las competencias clave y los elementos propios de cada área. Se relacionan directamente con los saberes básicos y con los criterios de evaluación, de manera que empiezamos a tener una visión mucho más completa de lo que significa enseñar y aprender desde un enfoque competencial.
Los saberes básicos son los conocimientos, destrezas y actitudes que forman parte de cada área y cuyo aprendizaje resulta necesario para desarrollar las competencias específicas. Son, por tanto, una parte fundamental de aquello que el alumnado necesita aprender, pero no constituyen un fin aislado: deben ponerse en relación con las competencias que queremos que desarrolle.
Y aquí aparece otra pieza fundamental: los criterios de evaluación. Estos funcionan como referentes para determinar los niveles de desempeño que esperamos del alumnado en las actividades o situaciones relacionadas con las competencias específicas en un momento determinado de su proceso de aprendizaje.
Por último, encontramos las situaciones de aprendizaje, que permiten llevar todos estos elementos al aula. Son situaciones y actividades en las que el alumnado tiene que poner en juego actuaciones relacionadas con las competencias clave y las competencias específicas y que contribuyen a su adquisición y desarrollo.
Es decir, no se trata simplemente de coger una competencia, añadir unos contenidos y preparar una ficha. Hay que pensar qué queremos que el alumnado sea capaz de hacer, qué necesita aprender para conseguirlo, en qué situación puede poner esos conocimientos en juego y qué evidencias nos permitirán valorar su aprendizaje.
Y esta forma de entender el currículo es precisamente la que empieza a cobrar especial importancia cuando nos acercamos a la didáctica de una materia concreta.

Puedes descargarte la infografía aquí.
¿Qué tiene que ver todo esto con Matemáticas?
Mucho más de lo que puede parecer al principio.
Cuando estudias Matemáticas en el colegio, normalmente piensas en números, operaciones, problemas, geometría, medidas o gráficos. Cuando estudias Matemáticas y su Didáctica I como futuro maestro, la mirada cambia.
Ya no basta con saber resolver un problema. Tienes que empezar a preguntarte qué puede haber entendido un alumno para llegar a una determinada respuesta, qué dificultades puede encontrar, qué conocimientos necesita movilizar o qué actividad podría ayudarle a avanzar.
También tienes que aprender a relacionar esas decisiones con el currículo. ¿Qué competencia específica estás trabajando? ¿Qué saberes básicos intervienen? ¿Qué debería ser capaz de hacer el alumnado al terminar la actividad? ¿Cómo podrías comprobarlo?
Es ahí donde conceptos que inicialmente parecen puramente teóricos empiezan a adquirir sentido.
Por ejemplo, cuando diseñamos una actividad de resolución de problemas, no deberíamos pensar únicamente en qué operación queremos que realicen los alumnos. La pregunta interesante es qué queremos que aprendan a hacer con las matemáticas y qué tipo de situación puede ayudarles a desarrollar ese aprendizaje.
Esta diferencia es importante. Enseñar matemáticas no consiste simplemente en explicar un procedimiento y comprobar después si el alumnado sabe repetirlo. Como futuro maestro, tendrás que aprender a diseñar situaciones en las que los alumnos puedan explorar, razonar, representar, argumentar, comunicar y utilizar las matemáticas para resolver situaciones.
Y para poder hacerlo, necesitas entender el currículo que hay detrás.
La LOMLOE no es una lista de definiciones
Uno de los errores más habituales cuando empiezas a estudiar estos conceptos es intentar aprenderlos como si fueran seis definiciones independientes.
Es comprensible. Al principio parece la manera más rápida de avanzar: aprender qué son los objetivos, qué son las competencias clave, qué son las competencias específicas, qué son los saberes básicos, qué son los criterios de evaluación y qué son las situaciones de aprendizaje.
Pero cuando tengas que aplicarlos en un trabajo o en una propuesta didáctica, probablemente descubras que lo difícil no era recordar las definiciones. Lo difícil era saber qué relación existe entre ellas.
La idea fundamental es que todos estos elementos forman parte de una misma estructura. Los objetivos se relacionan con las competencias clave; las competencias específicas concretan los desempeños propios de cada área; los saberes básicos aportan los conocimientos, destrezas y actitudes necesarios para desarrollarlas; los criterios de evaluación permiten establecer qué desempeño esperamos observar y las situaciones de aprendizaje proporcionan el contexto en el que todo ello se pone en juego.
Cuando empiezas a verlo así, la terminología deja de resultar tan complicada.
Y esta es una de las primeras cosas que conviene tener claras cuando comienzas Matemáticas y su Didáctica I.
¿Por qué es importante entenderlo desde el principio?
Porque estos conceptos no van a aparecer solamente en un tema concreto de una asignatura y desaparecer después. Vas a encontrarlos en programaciones, situaciones de aprendizaje, unidades didácticas, trabajos y diferentes tareas a lo largo de la carrera.
Además, cuanto mejor entiendas esta estructura, más fácil será enfrentarte a la parte propiamente didáctica de las Matemáticas. Cuando tengas que diseñar una actividad, analizar una propuesta o justificar por qué una determinada tarea puede ser adecuada para Primaria, necesitarás ir más allá de explicar qué contenido matemático se trabaja.
Tendrás que ser capaz de justificar qué se pretende conseguir, qué aprendizaje se pone en juego y cómo se puede valorar.
Por eso merece la pena dedicar un poco de tiempo al principio del curso a entender bien estos conceptos. No para aprenderte una serie de definiciones de memoria, sino para empezar a construir una forma de pensar como futuro maestro.
Y aquí empieza la parte interesante de Matemáticas y su Didáctica I
La LOMLOE nos proporciona el marco curricular, pero después viene la parte que probablemente te resulte más interesante: qué hacemos realmente con las matemáticas dentro del aula.
¿Cómo aprende un niño a sumar? ¿Por qué aparecen determinados errores al resolver problemas? ¿Cómo podemos trabajar la numeración? ¿Qué materiales manipulativos podemos utilizar? ¿Cómo planteamos una actividad para que el alumnado tenga que razonar y no limitarse a aplicar un algoritmo? ¿Cómo analizamos las respuestas de un alumno para saber qué está pensando?
Estas son algunas de las preguntas que empiezan a aparecer cuando pasamos de estudiar Matemáticas a estudiar cómo enseñar Matemáticas.
Y ahí es donde queremos ayudarte desde Setién y Marín.
Si estás estudiando el Grado en Maestro en Educación Primaria en la Universidad de Oviedo y acabas de empezar Matemáticas y su Didáctica I, nuestro objetivo es que no tengas que enfrentarte a la asignatura intentando memorizar conceptos sin entender cómo se relacionan. Trabajamos los contenidos desde una perspectiva práctica, buscando que puedas comprender lo que estás haciendo y enfrentarte con más seguridad a los ejercicios, trabajos y propuestas didácticas de la asignatura.
Porque en una asignatura como esta, entender es mucho más útil que memorizar.
Y la LOMLOE es un buen ejemplo de ello.
Recursos para trabajar las matemáticas en el aula
Si eres maestro o estudiante de Magisterio y buscas materiales manipulativos para trabajar las matemáticas en el aula, hemos preparado un PDF listo para imprimir y utilizar. Incluye bloques de base 10, regletas Cuisenaire y torres de fracciones y decimales, pensados para facilitar la representación visual y manipulativa de diferentes conceptos matemáticos.
¿Necesitas ayuda con Matemáticas y su Didáctica en Magisterio UNIOVI?
Las asignaturas de Matemáticas y su Didáctica I, II y III del Grado de Maestro en Educación Primaria no consisten únicamente en resolver ejercicios matemáticos. En los exámenes y trabajos también es necesario comprender cómo aprenden los niños, analizar propuestas de enseñanza y justificar decisiones didácticas.
En Setién y Marín conocemos las características de estas asignaturas en la Universidad de Oviedo y ayudamos a los estudiantes de Magisterio a preparar sus convocatorias con un enfoque práctico y adaptado a la asignatura.
En nuestras clases trabajamos:
✓ Contenidos de Matemáticas y su Didáctica I, II y III de UNIOVI.
✓ Resolución y análisis de exámenes de convocatorias anteriores.
✓ Explicación de conceptos didácticos con ejemplos claros y materiales propios.
✓ Preparación de actividades, prácticas y trabajos de la asignatura.
✓ Orientación para justificar propuestas didácticas desde la perspectiva de la Educación Primaria.
Si necesitas apoyo para preparar Matemáticas y su Didáctica en Magisterio, puedes contactar con nosotros y te informaremos sin compromiso.
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